Esta mañana nos tomamos una biodramina para subirnos a la avioneta que nos llevará a sobrevolar las impresionantes líneas de Nazca. Estas inmensas figuras, cuyo tamaño puede alcanzar los 275 metros de longitud, yacen en el suelo, dando vida a uno de los paisajes más áridos del mundo. A pesar de su espectacularidad, su elaboración era relativamente sencilla.
La composición geológica del valle en el que se ubican facilita este tipo de arte: el suelo está formado por una base de arena compacta de color claro cubierta por una capa de piedras pequeñas de color oscuro. Cuando se aparta la capa superficial de piedra aflora el suelo claro, lo que genera un gran contraste entre éste y el área que aún está cubierta por el material oscuro. Los nazcas retiraron las piedras de grandes áreas, dejando a la vista el suelo arenoso, y colocaban las piedras desechadas en el borde del área barrida, logrando un juego de sombras que aumentaba el contraste entre el área clara y la más oscura.


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